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viernes, 14 de enero de 2011

La Huella Sonora



El audio correspondo al final de una clase magistral de la asignatura Taller de Radio para los alumnos de 3º de Periodismo y Com. Audiovisual, en la Universidad Carlos III de Madrid, en octubre de 2010.

Lo que se quería captar es el sonido de un hecho cotidiano y espontáneo, el típico ruido que provocan los alumnos al finalizar una clase. A medida que se acerca la hora de salida el murmullo va haciéndose cada vez más fuerte. Cuando el profesor despide la clase se produce un estallido sonoro, los alumnos hablan entre ellos, y se levantan ansiosos de las sillas. Lo que hace particular un final de clase en las aulas de la UC3M es el sonido metálico que provocan los asientos al levantarse los alumnos ... Se puede percibir en el audio, a partir del minuto1:29 en el que la profesora Trini nos dice "Hasta el martes..." y empiezan a sucederse entre las voces de los jóvenes potentes y rápidos "click, click...", la queja de las sillas al liberarse por fin de los pesados culos veinteañeros que han tenido que soportar durante una hora y media.


Y ahora la otra "Huella Sonora", mucho mejor...



(Del álbum La Huella Sonora, 1999)

[Enlace a Spotify]

miércoles, 22 de diciembre de 2010

El beso de Emma



CRÓNICA:

Clausura 55ª Edición de la Semana Internacional de Cine (SEMINCI) de Valladolid, celebrada el 10 de octubre de 2010

PRIMERA VERSIÓN (la locutada en clase)


Valladolid, como Sevilla –o cualquier otra ciudad del mundo-, tiene un color especial. Su 55 SEMINCI se clausura en el momento del año que mejor le sienta a la ciudad, entre brumas y con el suelo brillante por la lluvia, en un otoño recogido aunque espléndido que parece su verdadero estado natural.


Esta tarde, decenas de personas se han acercado a la entrada del noble teatro Calderón para disfrutar del desfile de actores y premiados por la alfombra roja, del “paseillo”, que dicen las señoras bien abrigadas que han acudido en grupo. Caras famosas de nuestras pantallas se han despedido aquí del festival; la gente los reconoce, del cine o la televisión.

La SEMINCI, al igual que Valladolid, tiene otro glamour, menos vistoso y reputado que al que acostumbran los medios, pero lo tiene. Una elegancia popular implícita en su personalidad y en la gente que lo frecuenta, en cierto modo, parecido a la que define a la mujer que más ha resplandecido sobre el suelo rojo, sin subrayados ni excentricidades: Emma Suárez, que ha recogido la Espiga de Oro a la mejor interpretación femenina por su papel en la película La mosquitera. Suárez llenó de luz casi sin querer la entrada del teatro con su naturalidad y belleza discreta, demostrando que cercanía y sencillez son compatibles con el hecho de ser una actriz fundamental. Serena, ha saludado, sonreído a cámara, y lanzado un beso, remitiéndonos al emblema del festival, convirtiéndolo en la última gran foto de esta edición.

Aunque quizá cada vez más abandonada por los medios, la SEMINCI resulta un evento singular. El forastero se sorprende. Valladolid posee cada noviembre un cierto sabor añejo, a casa, en un equilibrio entre lo nuevo y lo viejo muy de las ciudades españolas de interior. En el calor de la luz de las farolas y el color del ladrillo, en medio de la meseta y de la niebla, Valladolid besa al visitante con los labios del logotipo la SEMINCI, con un beso familiar, con el beso dulce y luminoso de Emma Suárez cerrando una edición más de este festival de cine y otoño.

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SEGUNDA VERSIÓN (reducida, de 23 líneas a 18)

Aunque quizá cada vez más abandonada por los medios, la SEMINCI resulta un evento singular. Su 55 edición se clausura en el momento del año que mejor le sienta a la ciudad, en un otoño recogido aunque espléndido que parece su verdadero estado natural.


Decenas de personas se han acercado esta tarde al Calderón para disfrutar del desfile de actores y premiados por la alfombra roja. La Espiga de Oro este año ex aequo para Copia Certificada (de Abbas Kiarostami), y Sin Retorno (del novel Miguel Cohan). La SEMINCI, al igual que Valladolid, tiene otro glamour, quizá menos vistoso y reputado que al que acostumbran los medios, pero lo tiene. Una elegancia popular implícita en su personalidad y en la gente que lo frecuenta, en cierto modo, parecida a la que define a la mujer que más ha resplandecido hoy sobre el suelo rojo, sin subrayados ni excentricidades: Emma Suárez, premio a la mejor interpretación femenina. Suárez ha llenado de luz casi sin querer la entrada del teatro con su naturalidad y belleza discreta, demostrando que cercanía y sencillez son compatibles con el hecho de ser una actriz fundamental. Serena, ha saludado, sonreído a cámara, y lanzado un beso.


El forastero se sorprende aquí, al ver que Valladolid posee cada noviembre un cierto sabor añejo, a casa, en un equilibrio entre lo nuevo y lo viejo muy de nuestras ciudades de interior. En el calor de la luz de las farolas y el color del ladrillo, en medio de la meseta y de la niebla, la ciudad besa al visitante con los labios del logotipo la SEMINCI, con un beso familiar, con el beso dulce y luminoso de Emma Suárez.


Fotografía del acontecimiento descrito, Emma Suárez a la entrada del Calderón (arriba).


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En la SEMINCI, con mi amiga la pucelana, Julia López (grupo 52) que me llevó al cine de su pueblo.

Versos Fritos


Llevar a cabo Versos Fritos ha sido una experiencia enriquecedora, tanto el la preproducción como en la producción del programa. Finalmente, todos los miembros del grupo hemos estado satisfechos con el resultado, pues todo ha salido como estaba previsto.

Yendo al grano, mi trabajo personal dentro del programa final fue sobre todo de guión, además de ser uno de los colaboradores -una especie de copresentador, de segunda voz, al realizar la locución del boletín, así como el parte meteorológico y el comentario- del programa (la voz dos del guión técnico). Traté de realizar una primera versión del guión en base a lo que habíamos acordado entre los cuatro. Desarrollé junto a mis compañeros la idea originaria en la que se fundamentaría el programa: un programa sobre poesía pero con un toque desenfadado y cómico. Todo empezó con la idea de hacer un programa que conectase el centenario de la Gran Vía madrileña con el otro gran aniversario de este 2010: el centenario de Miguel Hernández. Finalmente nos quedamos más bien con la segunda parte de la idea, un programa sobre poesía que versase concretamente en la emisión que íbamos a realizar sobre la vida y la obra de Miguel Hernández.

También escribí las piezas que yo mismo locuté excepto el boletín, estas son: el "poema meteorológico", y el comentario final que escribí junto a Antonio.

Por otro lado seleccioné los versos para la cuña de radio que iba en el programa. Y creé gran parte de las secciones, no sé si muy bien avenidas, de la programación general de Versos Fritos.

En general, es complicado dividir el trabajo ya que todos hemos estado pendientes de todo, y hemos colaborado estrechamente, reuniéndonos y ensayando, la verdad es que funcionamos bien desde el principio y eso que yo concretamente no había trabajado mucho con mis compañeros de Versos Fritos. Yo al menos he disfrutado de este trabajo, algo que no se puede decir siempre de todo lo que tenemos que hacer para la universidad.

Esta es la única foto que tenemos juntos, en el "tajo", nos la hizo nuestra encantadora compañera Ana Villagrasa. La pega es que falta Antonio, así que como compensación aprovecho para decir en este punto que trabajar con él es muy fácil y es un gran compañero, la labor técnica -que a lo mejor puede para muchos puede parecer un trabajo más deslucido que el de los que se ponen delante del micro- que ha hecho -más allá de las partes que hemos sacado adelante entre todos- es muy buena, se ha jugado muy bien con los audios, las músicas, y no era fácil... yo no lo hubiese hecho tan bien.